Verónica Uribe

Presentación

Aunque comencé trabajando como periodista hace muchísimos años, me sentí verdaderamente contenta cuando me inicié como editora. Es un oficio que me gusta mucho, por la dedicación larga e intensa que demanda cada proyecto -son ritmos y tiempos completamente opuestos a los del periodismo-, y también por el sitio que ocupa el editor en el proceso de hacer un libro: un lugar casi invisible, especialmente si se le compara con la exposición pública de autores e ilustradores. Tuve la oportunidad de crear, junto con Carmen Diana Dearden, la primera editorial venezolana dedicada a los libros para niños.  Esto fue a finales de los 70. Optamos por hacer sólo libros ilustrados, prestando atención no sólo a las buenas historias (indispensables), sino a todos los elementos que pueden hacer de la lectura un espacio de placer para los niños: imágenes, diseño, factura. Esto era algo que no se había hecho en América Latina. Ahora hay muchas editoriales que han seguido el mismo o similares caminos. Dos temas me han interesado en estos años: el libro álbum y los cuentos tradicionales. He estudiado algo al respecto, pero no soy una académica ni una especialista. Simplemente he hecho algunas indagaciones impulsada por el trabajo que realizamos en Ediciones Ekaré.